¿Será que nos encanta pelear con las personas que queremos? Yo estoy segura que si, porque suele ser divertido llevarle la contra a alguien de la que se tiene seguridad que sus opiniones, pensamientos y sentimientos tienen algo de lógica ante los nuestros.
Las personas que están a nuestro alrededor suelen aparecer por algo, para enseñarnos el valor de las cosas, para guiarnos en el camino que en ocasiones olvidamos o para simplemente recordarnos que existen personas que aún se preocupan porque nosotros seamos felices.
Las peleas, aunque no lo parezcan, nos acercan a los seres que más queremos, hacen más divertida una relación ya sea amoroso o de amistad, porque las reconciliaciones después de toda pelea, desaparecen cualquier molestia.
Aunque en ocasiones, las peleas no ayudan como deberían, están ahí porque no sabemos controlar lo que sale por nuestra boca. Y así, terminamos dañando algo muy importante en nuestra vida, la relación, que sea cual sea, nos parece de gran valor.
No nos damos cuenta que las peleas, sí, son divertidas, pero también llevan algo de dolor. Y es que uno no se la puede pasar peleando todo el tiempo, porque al final del día, habrá alguien que ya no quiera estar ahí para continuar con batallas que no llevan a ninguna parte.
Las peleas deben ayudar a que las personas crezcan juntan, unidas, pero si no funcionan para eso, deberán ser sustituidas por algo más divertidas que el simple hecho de llevarle la contra a alguien. Es importante mencionar que aguantar y soportar parece lo mismo, pero no lo es. Se soporta lo que no se quiere, pero se aguanta lo que se decide. Es por ello que si decidimos aguantar peleas, que sean por ganar la guerra ante nuestros miedos, angustias, pero no para ganar poder ante nuestros seres queridos.
Bien dicen que en la guerra y en el amor todo se vale, pero se vale para ganarle a los miedos no a las personas.
Love of my life
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