miércoles, 7 de enero de 2015

Aceptar lo que sientes

Somos eternos guerreros cuando se trata de guardar nuestros sentimientos con tal de que el otro, al que creemos nuestro enemigo, no vean lo débiles que somos ante el, por eso preferimos tomar la pistola y atacar, aunque al final el único lastimado sea uno mismo por haber hecho sufrir a la otra persona.

Si todos fuéramos más sinceros con nosotros mismos no habría tantos ataques a esas personas que lo único que hacen, es querernos y apoyarnos cuando los compañeros de guerra han desaparecido.

Somos tan traicioneros que nos dejamos en plena batalla o en el mejor de los casos, iniciamos la guerra y luego pedimos paz, pero, ¿Está bien sabotearnos de esa manera o solo es una forma para demostrar que los demás tienen poder sobre nuestros sentimientos, poder que al final, queremos recuperar?

La vida te enseña que en las acciones lleva un toque de sentimientos, que aunque no son reconocibles, nos hacen la vida de cuadritos, porque si no aceptamos lo que sientes, esos sentimientos terminan manipulándote para que hagas cosas por lo que sientes y no por lo que piensas.

Todos tenemos miedo a quitar ese escudo en nuestros sentimientos, tal vez porque alguna vez fuimos lastimados, que preferimos hacer a un lado toda la cursilería. Cuando se trata de una amistad o una relación amorosa, somos tan locos que primero nos ponemos a la defensiva antes de pedir la paz.


Los sentimientos no son para toda la vida, no dejes que te declaren la guerra.



Love of my life

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